Una de las ideas más extendidas sobre el cerebro en la cultura popular es que solamente utilizamos el 10 % de nuestra capacidad cerebral. Esta idea ha sido ampliamente distribuida a través de los medios de comunicación. Como ejemplo tenemos las películas “Sin Límites” de 2011, o “Lucy” de 2014, que parten de la premisa de que los seres humanos no empleamos toda a capacidad de nuestro cerebro. En el caso de “Lucy”, la idea del 10% se incluyó directamente en los carteles promocionales.

El inicio de esta idea se le atribuye a William James (1842-1910), uno de los precursores del funcionalismo psicológico americano, que expresó la siguiente frase [1]:

«Most people live, whether physically, intellectually or morally, in a very restricted circle of their potential being. They make use of a very small portion of their possible consciousness, and of their soul’s resources in general, much like a man who, out of his whole bodily organism, should get into a habit of using and moving only his little finger».

«La mayoría de la gente vive, ya sea física, intelectual o moralmente, en un círculo muy restringido de su ser potencial. Hacen uso de una porción muy pequeña de su posible conciencia y de los recursos de su alma en general, al igual que un hombre que, con todo su organismo corporal, debiera adquirir el hábito de usar y mover solo su dedo meñique».

Sin embargo, esta sentencia puede interpretarse de muchas maneras y, lo más llamativo, ni siquiera hace referencia directa al cerebro. ¿Cómo se desarrolló entonces esa idea? Lilienfeld y colaboradores (2010) [2] consideran que el marketing jugó un papel fundamental. De hecho, podemos encontrar diferentes formas de expresar la misma idea en el marketing de productos psicológicos, farmacológicos, homeopáticos, etc. Otras ideas pueden haber tenido algo que ver. Claudia Hammond publicó un artículo en BBC Future [3] acerca de esta temática e hizo referencia a que sólo un 10% de las células del cerebro son neuronas. El 90% restante son células gliales (células de soporte que permiten la nutrición y otras funciones de las neuronas). También conocemos casos de personas que padecen hidrocefalia y pueden realizar algunas funciones manteniendo una pequeña porción de su masa cerebral.

Sin embargo, ninguna de estas apreciaciones es certera. Que sólo el 10% de las células sean neuronas, no implica que sólo precisemos del 10% del cerebro para realizar nuestras funciones. De hecho, dado que las neuronas son las células encargas del procesamiento de información, la conclusión sería que usamos el 100% de ellas. Por otra parte, los cerebros de las personas que padecen hidrocefalia durante fases tempranas de su neurodesarrollo, llevan a cabo procesos de adaptación que no son generalizables. Por el contrario, las lesiones que afectan a amplias regiones cerebrales son, en su mayoría, de una extrema gravedad.

La realidad es que la idea del uso del 10% del cerebro hoy en día se considera un mito. Evolutivamente, es ridículo que un órgano que consume el 20% de oxígeno que respiramos para su correcto funcionamiento y mantenimiento, se esté empleando al 10% de su capacidad. Además, la neurociencia moderna ha permitido observar que el cerebro trabaja constantemente, a través de amplias redes,  para cumplir sus funciones. Esto ha permitido desterrar viejas ideas, como que determinadas áreas cerebrales no parecían tener una función clara. Por el contrario, hoy sabemos que se trata de regiones de asociación que participan en funciones muy complejas e importantes para el ser humano, como el razonamiento o el lenguaje.

Entonces, ¿por qué no se ha desterrado esta idea? ¿Qué la hace tan atractiva? Pueden existir muchas razones y sólo podemos elucubrar al respecto. Robynne Boyd publicó un artículo en Scientific American [4] en el que recogió las respuestas de Barry Gordon, Profesor de Neurología la Escuela de Medicina Johns Hopkins, a estas preguntas. Gordon achaca esta tendencia a los errores que todos cometemos diariamente al procesar información y realizar acciones. Considera que encontramos en estos hechos pruebas a que no usamos toda nuestra capacidad. En otro artículo publicado en La Vanguardia [5], Alejandra Sánchez Mateos recoge la respuesta de Pablo Irimia, Neurólogo. En su caso, considera que este mito nos da una falsa sensación de seguridad, dado que nos da la sensación de que tenemos una mayor capacidad de recuperación ante las lesiones que puedan ocurrir en nuestro cerebro.

Como ocurre con todos los mitos en torno a la mente y el cerebro, la realidad es más compleja. Las capacidades cognitivas humanas, a pesar de nuestros errores, no tiene igual en el conjunto de los seres vivos conocidos. Podemos maravillarnos de nuestras creaciones culturales, artísticas, científicas y técnicas, sin necesidad de creer en un mito.

 


  • [1] James, W. (1920). The Letters of William James. Boston: The Atlantic Monthly Press.
  • [2] Lilienfeld, S.,  Lynn, S., Ruscio, J. y Beyerstein, B. (2010). The Top Ten Myths of Popular Psychology. Skeptic Magazine, 15(3), 36-43.
  • [3] https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/06/130524_mitos_medicos_diez_por_ciento_cerebro_finde
  • [4] https://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/utilizamos-solo-el-10-por-ciento-de-nuestro-cerebro/
  • [5] https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20161130/412223699418/realmente-usamos-solo-un-10-del-cerebro.html