Nuestro cerebro se divide en dos hemisferios (derecho e izquierdo). Se ha extendido con gran velocidad la idea de que el hemisferio izquierdo se encarga del lenguaje y la lógica, mientras que el derecho, de las emociones y creatividad. Una simple búsqueda en Internet nos devuelve miles de resultados de que esta diferenciación es clara y objetiva. Es fácil encontrar actividades para «estimular nuestro cerebro derecho» pero, ¿son válidas? ¿Nuestros hemisferios cerebrales se ocupan de cosas diferentes? ¿Alguien que «piensa más» con su hemisferio derecho es más creativo? Vamos a descubrirlo.

En 1860 comienzan los estudios sobre las diferencias entre los hemisferios cerebrales. Se descubre el papel del hemisferio izquierdo en el lenguaje hablado. Esto se unió a la constatación de que el hemisferio izquierdo controla la mano derecha, que es la mano dominante en la mayor parte de las personas (alrededor del 90% de la población tiene una dominancia manual derecha). Esta confluencia produjo que se considerara al hemisferio izquierdo como el dominante. Por su parte, el hemisferio derecho era una pieza fundamental en procesos perceptivos y emocionales. No obstante, éste era un papel secundario (aunque no es una jerarquía científica). Que se considere al lenguaje superior a la percepción sólo responde a una concepción específica del ser humano. Esto sirve para resaltar que las funciones asociadas al hemisferio derecho no son menos importantes (a pesar de clasificarlas como secundarias).

Posteriormente, se estudió a pacientes que habían pasado por una operación quirúrgica cerebral. Se habían sometido a una intervención para eliminar las conexiones entre sus hemisferios cerebrales. De este modo, controlarían las crisis epilépticas que padecían. Esto permitió corroborar la especialización del hemisferio izquierdo en tareas de lenguaje. También se constata que el derecho participa más en tareas no lingüísticas.

Michael Corbalis, profesor de Psicología de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, considera que esta separación de funciones se exageró en la cultura popular [1]. Uno de los puntos clave de esta exageración fue la publicación del libro de Betty Edwards Drawing on the Right Side of the Brain. Narra un método para aprender destrezas de dibujo sustentado en las diferencias hemisféricas. Actualmente este libro continúa editándose. De hecho, se pueden consultar sus publicaciones, donde promueve talleres y actividades basados en lo mismo.  A una de las ediciones de este libro (la de 1979) le debemos la idea de que los hemisferios tienen diferentes modos de pensar.

Por una parte, tendríamos el L-mode (Left-mode o modalidad izquierda), especializado en el pensamiento lógico, analítico y verbal. Por otra, el R-mode (Right-mode o modalidad derecha), especializado en procesos perceptivos visuales. La temática del libro y estas diferenciaciones ayudaron a expandir la visión popular de las diferencias entre hemisferios. Por ello se asoció al hemisferio derecho a tareas artísticas y creativas. No obstante, esta visión se basaba en una creencia culturalmente aceptada, más que con la realidad en sí misma. La autora no alude directamente a los hemisferios, sino que habla de «modos de pensamiento». Que se use esta terminología no carece de importancia. En la actualidad muchos de los postulados sobre lateralización se han matizado. Hoy sabemos que la relación entre la dominancia para el lenguaje y las tareas motrices es mucho menor de lo que creíamos [2]. El hemisferio derecho juega un papel fundamental en el lenguaje [3], el izquierdo está implicado en procesos perceptivos y emocionales [4 y 5] y la implicación de ambos hemisferios en diferentes procesos cognitivos cambia con la edad [6].

Entonces, ¿es falso que los hemisferios presentan diferencia? No, las diferencias existen, pero son de grado y no categóricas. Además, van cambiando en función de nuestra experiencia y etapa vital. Nos parece muy interesante el siguiente ejemplo. Los artistas experimentados muestran una menor activación de su hemisferio derecho que las personas sin experiencia artística cuando realizan obras pictóricas [7]. ¿Significa esto que son menos creativos? Evidentemente no. Simplemente significa que necesitan gastar menos recursos a la hora de realizar su trabajo. Como le ocurre a todos los expertos en un área.

En el año 2016 la BBC se hizo estas mismas preguntas y consultó con diferentes expertos para darles respuestas. Todos concluyeron algo similar: podemos encontrar muchas diferencias entre los hemisferios cerebrales, pero éstas no pueden reducirse a “lado izquierdo” frente a “lado derecho”. Rechazaban la idea de personalidades diferentes en cada hemisferio y también la idea de que las personas “lógicas” usasen en mayor medida el hemisferio izquierdo que las personas “emotivas”. El estudio de las redes cerebrales que sustentan los procesos psicológicos ha permitido conocer que se trata de amplios circuitos neuronales, muy distribuidos y conectados con diversas partes del cerebro. En conclusión: los hemisferios no trabajan de forma aislada.

Ilustración por Irene Torralvo

De hecho, esta visión es muy antigua y podemos encontrarla en las primeras formulaciones de la neuropsicología. Lo contrario, considerar que cada función está perfectamente localizada en una región cerebral, es una idea que ha sido progresivamente desplazada del mundo académico [8]. Esta realidad probablemente hizo que Betty Edwards no hablara de hemisferio izquierdo y derecho, sino de “L-mode” y “R-mode”. Sin embargo, el cambio terminológico no hace que la idea sea más acertada.

Para terminar, haremos referencia a la propia idea de creatividad, ya que es la que se usa normalmente para asociarla al hemisferio derecho y justificar la diferenciación hemisférica. Existen múltiples definiciones de creatividad. Usaremos, por su amplitud, la definición de R. Franken (1998), que la define como «la tendencia a generar o reconocer ideas, alternativas o posibilidades que pueden ser útiles para resolver problemas, comunicarnos con los demás y entretenernos a nosotros mismos y a los demás«.

En marzo de 2019, la bióloga Alison Koontz escribió una entrada en Caltech letters, refiriéndose a muchas de las ideas preconcebidas en torno a la creatividad. Realizó un amplio recorrido por todos los componentes neurobiológicos de la creatividad, resaltando que las tres grandes redes neuronales (red neuronal por defecto, red ejecutiva fronto-parietal y red de asignación de relevancia), están implicadas en los procesos que conducen a la creatividad. Estas redes están ampliamente distribuidas por todo el cerebro, tanto en regiones corticales como subcorticales. Además ambos hemisferios son partícipes de estos procesos.

Retomando ahora nuestras preguntas iniciales:

  1. ¿Son válidas las actividades para estimular el cerebro derecho?

Podemos generar actividades que, a priori, impliquen una mayor activación de determinadas regiones cerebrales. Sin embargo, esto cambiará con la práctica y, dado que la creatividad es un fenómeno ampliamente distribuido en el cerebro, para ejercitarlo deberíamos realizar actividades muy diferentes entre sí, con cualidades diferentes y cambiantes.

  1. ¿Nuestros hemisferios cerebrales se ocupan de cosas diferentes?

Los hemisferios tienen una participación diferente en las distintas tareas que realizamos. Sin embargo, esta diferencia no es categórica y los hemisferios nunca trabajan de manera aislada. Además, nuestras experiencias y las distintas fases del desarrollo modifican esta participación.

  1. ¿Alguien que «piensa más» con su hemisferio derecho es más creativo?

Definitivamente no. La creatividad depende de amplias redes neuronales, localizadas en ambos hemisferios y en áreas subcorticales. Lo correcto sería decir que es más creativa aquella persona que tiene una buena estimulación, que cuenta con herramientas para buscar múltiples soluciones a los problemas, que está entrenada para solucionar problemas, que tiene una amplia experiencia en un campo, etc. De hecho, que asociemos la creatividad al arte es un sesgo cultural. Todas las profesiones conllevan creatividad y los buenos profesionales suelen destacar en sus respectivos campos por esta cualidad.

Como suele ocurrir con todos los temas complejos, reducirlos suele conducir a error. El caso de los hemisferios cerebrales no es diferente.

 


  • [1] Corballis MC (2014) Left Brain, Right Brain: Facts and Fantasies. PLoS Biol 12(1): e1001767. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.1001767
  • [2] Packheiser, J., Schmitz, J., Arning, L. et al. A large-scale estimate on the relationship between language and motor lateralization. Sci Rep 10, 13027 (2020). https://doi.org/10.1038/s41598-020-70057-3
  • [3] Kang, W., Azadikhah, A. y Mei, J. (2020). The Role of Right Hemisphere in Language Is Executive Rather than Linguistic. Preprint. DOI: 10.31234/osf.io/a3g9r
  • [4] Franklin, A., Drivonikou, G. V., Bevis, L., Davies, I. R. L., Kay, P. y Regier, T.(20028). Categorical perception of color is lateralized to the right hemisphere in infants, but to the left hemisphere in adults. Proceedings of the National Academy of Sciences, 105 (9) 3221-3225; DOI: 10.1073/pnas.0712286105
  • [5] Alves, N. T., Fukusima, S. S., & Aznar-Casanova, J. A. (2008). Models of brain asymmetry in emotional processing. Psychology & Neuroscience, 1(1), 63-66. http://dx.doi.org/10.3922/j.psns.2008.1.010
  • [6] Sebastjan, A., Skrzek, A., Ignasiak, Z., & Sławińska, T. (2017). Age-related changes in hand dominance and functional asymmetry in older adults. PloS one12(5), e0177845. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0177845
  • [7] Solso, Robert. (2001). Brain Activities in a Skilled versus a Novice Artist: An fMRI Study. Leonardo. 34. 31-34. 10.1162/002409401300052479.
  • [8] Duffau H. The error of Broca: From the traditional localizationist concept to a connectomal anatomy of human brain. J Chem Neuroanat. 2018 Apr;89:73-81. doi: 10.1016/j.jchemneu.2017.04.003. Epub 2017 Apr 14. PMID: 28416459.