En la entrada anterior hablamos del circuito neural asociado al proceso de escritura y de sus relaciones con el proceso de lectura. En esta entrada nos centraremos en los diferentes errores que se pueden cometer al escribir. 

En primer lugar debemos diferenciar entre disgrafía y disortografía. La disgrafía incluye un amplio conjunto de trastornos que incluyen la organización espacial de los signos, el trazado, la gramática y la disposición espacial del texto. Por su parte, la disortografía se centra en los errores relacionados con la fonética, las dificultades que muestran algunas personas para que corresponda un sonido con su signo gráfico o al aplicar las reglas de ortografía. Esto se hace especialmente relevante en palabras irregulares. Según el DSM-IV, la disgrafía también englobaba los errores disortográficos. Tradicionalmente se ha diferenciado entre dos tipos de disgrafía:

Disgrafía de tipo disléxico: se corresponde con problemas de escritura que derivan de dificultades fonéticas. La disortografía se correspondería con este subtipo. Este subtipo incluye las siguientes categorías:

  • Disgrafía fonológica: aparece cuando existen dificultades en la conversión fonema-grafema, lo que da lugar a problemas para adquirir la forma de las palabras.
  • Disgrafía superficial: ocurre cuando hay problemas para acceder al léxico de manera automática. Esto disminuye la eficacia y eficiencia de la escritura.
  • Disgrafía mixta: se trata de una combinación de las dificultades de la disgrafía fonológica y de la disgrafía superficial.

Disgrafía motriz: se refiere a problemas en la organización de los signos gráficos o el trazo de los mismos. Puede aparecer en múltiples trastornos, no únicamente en la dislexia.

Debido a la amplitud de los circuitos neurales y a los múltiples procesos cognitivos y psicomotores implicados, la disgrafía se puede manifestar a través de muchos tipos de errores:

  • Uniones o fragmentación de palabras.
  • Sustituciones de fonemas y/o palabras.
  • Omisiones de fragmentos, letras y/o palabras.
  • Rotaciones de letras cuando su forma se parece (p. ej. escribir “doba” en lugar de “boda”).
  • Incoherencias gramaticales, como falta de concordancia entre el género y el número de las palabras.
  • Dificultades para adquirir y usar las reglas ortográficas.
  • Trazos inadecuados de las letras.
  • Mala organización de frases y textos.
  • Movimientos inadecuados al escribir las letras.

Estos errores se relacionan con dificultades muy diversas que deben ser evaluadas de manera completa. Esto permite identificar el perfil cognitivo y psicomotor de la persona afectada. De esa forma, es posible generar un programa de tratamiento individualizado que incida sobre dichas dificultades. 

Entrevista anónima.