En la entrada anterior describimos el proceso lector en ausencia de dificultades. En esta ocasión, nos centramos en los modelos explicativos de las dificultades presentes en personas con dislexia. Una primera idea que debemos tener en cuenta es que la dislexia abarca un gran conjunto de síntomas. Las dificultades lectoras son una pieza fundamental de este síndrome, pero no son las únicas. De hecho, los estudios señalan que las dificultades lectoras se relacionan, al menos, con cuatro tipos diferentes de déficits cognitivos[1]:

  • dislexia problemas

    Déficits cognitivos asociados a las dificultades lectoras.

    Perceptivo-motores: dificultades en la percepción de formas y en la motricidad gruesa y fina.

  • Memoria: almacenar información verbal a corto plazo es difícil.
  • Fonológicos: complicaciones al manipular los sonidos del lenguaje.
  • Psicolingüísticos: dificultades en la recepción, organización y expresión del lenguaje.

A su vez, estos déficits han servido como base para el desarrollo de múltiples hipótesis explicativas[2]. La primera de ellas es la del déficit fonológico. Se trata de la explicación más aceptada y con mayor desarrollo. El planteamiento básico es que las personas con dislexia tienen una alteración en su capacidad para emplear el código de sonidos del alfabeto. Tienen dificultades en separar y organizar estos sonidos. Las dificultades de memoria y atención están incluidas en la afectación fonológica (no se usan los fonemas adecuadamente). Los estudios de neuroimagen revelan que hay relación entre estas dificultades y alteraciones en las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje.

Otra hipótesis es la del déficit visual. Postula que el problema básico de la dislexia se encuentra en la transferencia de información visual. Estaría afectada la vía que va desde los ojos hasta las áreas de la corteza que procesan la información visual. De manera muy general, esta transmisión se realiza de una forma más lenta. Esto provoca una menor eficiencia en el proceso lector y la aparición de errores.

Esta hipótesis fue muy popular en los inicios de los estudios de la dislexia, aunque posteriormente perdió protagonismo. Sin embargo, Floch y Ropars (2017) publicaron un trabajo[3] en el que comparaban a personas con dislexia frente a personas sin dislexia. La conclusión de los autores es que había diferencias estructurales en la fóvea (una región ocular), que explicaría las dificultades de las personas con dislexia. Este trabajo tuvo una gran repercusión mediática, reviviendo la hipótesis del déficit visual.

Una tercera visión plantea que el problema central de la dislexia radica en las dificultades para la automatización de los procesos lectores. Esta hipótesis se basa en que la lectura evoluciona de manera natural hacia una automatización de la identificación de símbolos lingüísticos y sus sonidos. Con ello se liberan recursos cognitivos para la comprensión del lenguaje. En las personas con dislexia este proceso no se produciría. Por ello, destinarían muchos recursos a decodificar los símbolos y aparecerían problemas de comprensión. La dificultad en la automatización no se limitaría al lenguaje y estaría estrechamente relacionada con el funcionamiento del cerebelo, una región cerebral que muestra alteraciones en las personas con dislexia[4].

Estas hipótesis no son incompatibles entre sí. Por el contrario, la existencia de múltiples hipótesis tiene que ver con la gran diversidad de dificultades que pueden mostrar las personas con dislexia. No es esperable que exista una única dificultad en todas las personas con dislexia. Por el contrario, lo más probable es que existan múltiples alteraciones que den lugar a problemas en la lectura.

 


  • [1] Rivas, R. y López, S. (2015). Actualidad en la etiología de la dislexia. Revista de estudios e investigación en psicología y educación. Extr.(9), DOI: 10.17979/reipe.2015.0.09.133
  • [2] Serrano, F. y Defior, S. (2004). Dislexia en español: estado de la cuestión. Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa y Psicopedagógica. 2(2), 13-34.
  • [3] Le Floch, A. y Ropars, G. (2017). Left-right asymmetry of the Maxwell spot centroids in adults without and with dislexia. Proc. R. Soc. B.http://doi.org/10.1098/rspb.2017.1380
  • [4] Fawcett, A. y Nicolson, R. (2004). El cerebelo: su implicación en la dislexia. Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa y Psicopedagógica. 2(2), 35-58.