Andrés tenía 28 años y nunca había mantenido relaciones sexuales. Conoció a una chica por Tinder, con la que había hablado todos los días durante dos meses. Por fin se iban a conocer en persona, ya que ella viajaría hasta su ciudad. Ella, Marta, le había hecho insinuaciones sexuales y le había dado a entender que quería que él fuera a su hotel. Desde luego que Andrés quería ir, pero no podía parar de pensar si sabría hacerlo bien.

Sus amigos hacía años que habían tenido sexo y ya muchos tenían pareja estable. Él solía fingir que se acostaba con muchas mujeres. La realidad es que todo lo que conocía del sexo era lo que había visto en el porno. Estuvo durante todo el día previo a que Marta llegara y la mañana que pasaron juntos pensando en que no daría la talla. “Ella tenía mucha más experiencia, si se aburría con él no volvería a verla

Fotografía de Charles en Unsplash

Cuando ya estaban en el hotel, Marta empezó a besarle y a quitarle la ropa. Andrés la detuvo y le dijo que era su primera vez. Aunque Marta trató de tranquilizarle diciendo que no pasaba nada, Andrés no podía dejar de pensar: “¿Lo estaré haciendo bien? ¿Esto le gusta? Ha hecho un gesto extraño, seguro que no le gusta… Soy un inútil… Tengo que aguantar más”. Cuando acabaron, Marta le dijo que le había encantado y él respondió lo mismo. Sin embargo, lo cierto era que no había podido disfrutar del todo. Seguía pensando que «había sido un desastre”. Se despidieron esa noche y quedaron en volver a verse la semana siguiente.

Pasaban los días y Andrés no paraba de darle vueltas a lo mal que lo había hecho. Cada vez que Marta le hablaba pensaba que lo hacía por no quedar mal. “Ya se irá despegando… Al fin y al cabo, ¿por qué iba a querer ella estar con alguien tan inútil en la cama?”. Llegó la semana siguiente, Marta vino a la ciudad y Andrés no fue capaz de verla ni de hablar con ella. Se quedó en casa y desinstaló el Tinder.


Durante la historia podemos detectar tres factores que desencadenan y mantienen el malestar en Andrés:

  • El conocimiento que ha adquirido de las relaciones sexuales proviene de modelos irreales: el porno. Esto establece sus expectativas y le hace pensar que su ejecución debe ser como la de esos estándares.
  • La falta de comunicación durante la relación sexual. Aunque tenía dudas sobre lo que le gustaba a Marta, no se lo pregunta e infiere sus gustos en base a sus expresiones faciales. Esto es extremadamente impreciso y muchas veces lleva a error. Promover la comunicación verbal es muy importante para un buen ajuste de la pareja.
  • La atención que le presta a los pensamientos rumiativos. Éstos son pensamientos negativos que acuden a la mente y se mantienen de forma involuntaria. Cuando estos pensamientos se producen acerca de la actividad sexual, afectan al funcionamiento y a la satisfacción de la misma. Como podemos ver en la historia de Andrés, los pensamientos están más ligados a la preocupación por la ejecución. Esto es más común en los hombres, mientras que en las mujeres el contenido se centra más en el aspecto físico.

Adquirir una buena educación sexual, tener las habilidades necesarias para comunicarte con tu pareja y aprender a no focalizar la atención en tus pensamientos, son herramientas esenciales para disfrutar plenamente de las relaciones sexuales. Si en algún momento te encuentras en una situación similar a la de Andrés, no dudes en solicitar la ayuda de un profesional.