Para el artículo de hoy, queremos retomar el formato de entrevista que llevamos a cabo hace unos meses para conocer la realidad de las personas desde otro punto de vista. En esta ocasión, hemos contactado con una mujer que padece parálisis del sueño y que ha accedido a compartir su experiencia con nosotros. Para ampliar información sobre este tema, sugerimos revisar un artículo sobre ello que escribimos previamente.

En tus propias palabras, ¿cómo describirías lo que es la parálisis del sueño?

Es un proceso que ocurre al despertar o justo al comenzar el sueño. De repente, empiezas a tomar conciencia y crees que estás despierta. Eres capaz de pensar, pero sigues con los ojos cerrados y no te puedes mover. En ocasiones puedes ver tu habitación en sueños, cómo estás colocada, lo que hay a tu alrededor, pero sigues sin poder moverte. Se podría decir que estás atrapada en tu propio cuerpo, lo que crea una gran sensación de vulnerabilidad. Te sientes indefensa.

¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que las experimentaste? ¿Qué ocurría?

Aproximadamente en la adolescencia, pero no sé decírtelo con seguridad. Sin embargo, siempre aparecían a horas en las que no solía dormir (una siesta, por ejemplo). Afortunadamente, no soy una persona que tenga muchas pesadillas asociadas a las parálisis. Recuerdo que empezaba a generar una fuerza inhumana, que en mi caso se concentraba en la zona del cuello, hasta que lograba mover algo y poder despertarme de forma real.

¿Has buscado ayuda profesional de algún tipo por este problema?

No, lo comenté en la familia y le quitaron importancia. Me decían que a ellos alguna vez les había pasado pero que eso seguramente sería porque tendría la tensión baja. Además, como ocurrían de forma más esporádica, yo misma le quitaba importancia. No tenían ningún impacto en mi día a día, recuperaba la normalidad por completo al poco de despertarme.

¿Cuáles son las consecuencias que experimentas a nivel físico después de una parálisis del sueño?

Me levanto muy cansada por haber estado haciendo un esfuerzo muy grande. Además del cansancio generalizado, noto una sensación de embotamiento debido al cansancio mental por el que he pasado.

¿Y a nivel emocional?

En este caso depende mucho del tipo de parálisis que me haya dado. Si no tiene pesadillas asociadas. sino que es una en la que solo no te puedes mover, a día de hoy lo tolero bastante más y sé lo que tengo que hacer. Tengo que esperar y así no gasto tanta energía en el proceso, porque lo que tengo que hacer es dejar que pase. De modo que el impacto emocional no es tan grande. Sin embargo, cuando hay una pesadilla asociada, me noto muy agitada y asustada.

¿Este problema ha tenido alguna repercusión en tu entorno familiar, amistades o pareja?

Realmente no me ha afectado a nivel familiar. Tampoco es algo que suela comentar, porque en general no es un tema al que suela darle mucha importancia. Cuando me pasa, yo sé en qué he fallado y sé como regularme para la próxima. En el caso de mi pareja, simplemente se lo he explicado y lo ha entendido. 

¿Actualmente con qué frecuencia te ocurre?

Probablemente uno cada dos semanas, como mínimo. Hace dos meses, viví una época con mucho estrés y tenía más de tres episodios por semana. Por suerte, esto ya se ha controlado.

¿Cuánto tiempo suelen durar los episodios?

Soy incapaz de decirte un tiempo concreto, porque estoy convencida de que duran mucho menos de lo que yo creo que duran. Por ejemplo, tú crees que llevas cinco minutos intentando moverte, pero a lo mejor solo llevas 40 segundos. Confías muy poco en lo que estás sintiendo en ese momento. Crees que puedes confiar en tus sentidos hasta que te despiertas de verdad y compruebas que no estaban funcionando.

¿Cuál fue el episodio más complejo que recuerdas haber vivido?

Uno de los episodios más duros fue durante una parálisis del sueño en el que estaba de cara a la pared (porque eres muy consciente de cómo está colocado tu cuerpo durante estos momentos) y empecé a tener una pesadilla en la que un bicho estaba en esa pared. En ese momento estaba muy desesperada y hacía más fuerza de lo normal por moverme. Me despierto y, según abro los ojos, veo a ese bicho en la pared y empieza a moverse, hasta un punto donde lo pierdo de vista. Sentí auténtico terror. Me levanté y miré alrededor, hasta llegar a la conclusión de que mi cerebro creó esa imagen. Era una alucinación.

Como ya hemos comentado, el estrés es un factor que está muy asociado con la aparición de este tipo de fenómenos. En tu caso, ¿cuáles dirías que son la variables que más te influyen para que ocurra una parálisis?

Claramente el estrés es una que afecta muchísimo y lo noto sobre todo en el aumento del número de parálisis que me dan. Otra de ellas es el dormir a deshora o dormir en exceso. Y en cuanto a las condiciones del ambiente, si duermo con luz en esa habitación, lo más probable es que me de una parálisis.

¿Padeces alguna otra alteración del sueño?

No, las pesadillas que me dan cuando no estoy viviendo una parálisis son muy pocas.

Algunas personas padecen alucinaciones durante el episodio. Antes nos comentabas un ejemplo. ¿Suele ocurrirte con frecuencia?

A mí no me pasa con mucha frecuencia, pero sí conozco a otras personas que las padecen y también han tenido alucinaciones. En mi caso, si durante un episodio no sólo tengo una pesadilla, sino también una alucinación, ahí sí me asusto mucho. Me cuesta discernir qué es realidad y qué no. Tengo que asegurarme de que ha sido un producto de mi mente y no es real. En alguna ocasión he tenido que recorrer la casa para asegurarme que no hay nadie. De hecho, llega un punto en el que no sabes qué te da más miedo, si tener una alucinación o que haya una persona allí (comenta entre risas).

A pesar de la frecuencia con la que ocurre en la población, no se suele hablar en medios de comunicación ni en redes sociales de estos temas. ¿Por qué crees que ocurre esto?

En mi opinión, como los episodios tienen lugar cuando estamos durmiendo, no se les da la misma importancia que a lo que ocurre cuando estamos despiertos. La mayoría de nuestros problemas cotidianos tienen lugar estando despiertos, por lo que se les suele prestar más atención. Sin embargo, esto no quiere decir que quienes lo padecemos no sintamos el sufrimiento y la angustia de los episodios. Lo triste de que no se informe más sobre estos temas es que resulta muy fácil controlar o reducir la cantidad de episodios de parálisis si conoces las pautas que aplicar. De esta manera, se puede vivir mucho mejor.

¿Qué recomendarías a otras personas que experimenten estos episodios?

Yo no soy ninguna profesional del tema para darle estrategias a nadie, porque lo que me puede valer a mí, no vale para otra persona. Aunque sí les diría que si los episodios están siendo muy molestos y les interfiere en su día a día (y sobre todo en su descanso), que acudan a un profesional. Conozco a algunas personas que han consultado a psicólogos por este problema y su calidad de vida ha mejorado considerablemente. Además, también les recomendaría que lo compartiesen con su entorno, sean familiares o amigos. Es una situación en la que puedes pasar mucho miedo y sentirte muy sola. Por eso compartirlo y sentirte apoyada puede ayudarte mucho.


Esta entrevista es anónima. Agradecemos la colaboración de la persona entrevistada, que nos ayuda a acercar su realidad a los demás.