Era una cálida noche de verano. El cri-cri de los grillos resonaba por las calles y una suave brisa movía las ramas de los árboles con delicadeza. En la habitación de una casa, un hombre llamado Carlos se despertó agitado. Su corazón latía con fuerza y sentía la respiración entrecortada: había tenido una pesadilla. En ella, estaba en unas alcantarillas, sumergido en aguas muy sucias, huyendo de alguien a quien no podía ver. Por más que corría no avanzaba y comenzó a agobiarse mucho. De pronto, apareció en casa de sus padres y, aunque los llamaba con fuerza, nadie respondía. Escuchó un ruido detrás de él y corrió escaleras arriba, pero resbaló y cayó. Justo en ese momento, despertó de su sueño.

Carlos volvió a dormirse. Cuando despertó a la mañana siguiente empezó a darle vueltas al sueño tan extraño que había tenido. ¿Qué podría significar aquello?

 

A las 11 había quedado con su grupo de amigos en una cafetería, así que aprovechó la ocasión para comentarles lo que le había ocurrido la noche anterior. Al terminar les preguntó:

¿Qué significará?

– Normalmente soñar con agua estancada significa que te encuentras atrapado en un momento de tu vida – respondió Virginia, una amiga del instituto.

 

– ¡Qué va! El agua estancada significa que te vas a enfrentar a retos dentro de poco y tu mente te está preparando para ello – replicó Matías, un compañero del trabajo.

– Yo estoy de acuerdo con Virginia – respondió Víctor – porque no sólo está dentro del agua, sino que le cuesta escapar de algo. Como si te sintieras atrapado… ¿Hay algo que te agobie en este momento?

– Pues… no… que yo sepa – respondió Carlos.

– ¿Y qué hay de la casa y las escaleras? – preguntó Sara – Eso significa que estás a punto de alcanzar el éxito en algo.

– ¡Pero si se cae de las escaleras! ¿Cómo va a ser eso un éxito? Durante todo el sueño los símbolos que aparecen sólo reflejan que Carlos se encuentra atrapado en una situación y que le va a costar lo suyo salir de ella – dijo Virginia.

– Yo creo que todo esto puede significar que vas a tener una discusión pronto, porque hay alguien que te está persiguiendo todo el rato, así que será una persona que temes.. ¿Tu jefe tal vez? -declaró Miriam.

Sus amigos seguían debatiendo acerca del sueño de Carlos y él estaba cada vez más nervioso. Manuel, que no había dicho nada hasta entonces, se acercó a él y le dijo:

– ¿Por qué no vas a hablar con un psicólogo? Me han dicho que te pueden ayudar a saber qué significan tus sueños. Tengo aquí la tarjeta de una que es muy buena… – añadió Manuel mientras sacaba su cartera.

Carlos decidió concertar una cita para acudir al día siguiente a la consulta de la psicóloga. Su nombre era Lucía y parecía una mujer muy agradable.

– Por favor, siéntese – Carlos se sentó frente a ella – ¿Por qué motivo ha venido, Carlos?

– Pues… Verá… He tenido un sueño… Más bien una pesadilla, bastante desagradable, además. Les he preguntado a mis amigos sobre su significado, pero cada uno me decía una cosa diferente y yo no sabía qué pensar. Uno de ellos me ha recomendado que viniera a su consulta… Quizás usted pueda ayudarme a entenderlo. 

 

– Bueno Carlos, hay una cosa que debemos explicar en primer lugar. Cuando dormimos, una de las funciones que tiene el sueño, entre otras, es la de ayudarnos a consolidar los recuerdos. Muchos de los sueños que tenemos no tienen ninguna explicación, como ha visto, todos sus amigos le han dado opiniones diferentes acerca de lo que significaba el suyo. Eso es porque cada uno tiene una opinión basada en sus propios recuerdos y creencias. Por otro lado, al estar dormidos, las zonas más activas del cerebro no son las mismas que cuando estamos despiertos. Esto quiere decir, entre otras cosas, que nuestro sentido de la lógica desaparece. Por eso, los sueños pueden ser muy extraños, incluso surrealistas. Al fin y al cabo Carlos, los sueños, sueños son.